lunes, 2 de junio de 2014

Dándole una vuelta a Islandia por la Ring Road: Una colonia de foca común (Phoca vitulina) en un islote junto a la isla Papey.

Fue toda un sorpresa, una grata y gran sorpresa. No esperaba encontrar focas en la isla Papey, por ignorancia claro está. Navegando rumbo a la isla Papey -donde mi objetivo fundamentalmente era encontrarme con el frailecillo, ese ave tan emblemático de Islandia- el barco que nos llevaba se aproximó a un pequeño islote y lo rodeo por su parte sur; despacio para que pudiéramos observar una colonia de foca común. Espectacular; de mi cámara saltaron chispas y, aunque estaba nublado y hacia fresquito, yo diría, sin exagerar, que se calentó. Según el itinerario que me había planteado, que básicamente era seguir la Ring Road en el sentido de las agujas del reloj, tenía previsto que podía observar focas en la península de Vatnsnes, donde tuve éxito, y en el lago glaciar Jökulsárlon, donde al menos el día que yo estuve no había ninguna o, simplemente, yo no las vi. Y, mira por dónde, fue aquí donde tuve a los ejemplares -adultos, juveniles y crías, más cerca, pudiendo incluso hacer primeros planos de algunos, en los que se puede observar con toda claridad el canal auricular detrás del ojo.





Su distribución por el mundo y en Islandia

La foca común (Phoca vitulina), también conocida como foca moteada o foca del puerto, se distribuye por el hemisferio norte: Atlántico, Pacífico, mar de Noruega, mar del Norte y mar de Barents. En Europa se encuentra desde la parte más meridional del litoral de Portugal hasta Islandia y también esta presente en las costas de Groenlandia. En el continente americano en su costa atlántica se distribuye desde Carolina del Sur hasta la Bahía de Hudson; y en la costa pacífica del continente se encuentra en el mar de Bering y llega hasta el Japón. En Islandia la foca moteada se reproduce y es, con diferencia, la especie de pinnípedo más abundante, siendo la península de Vatnsnes y la bahía de Húnaflói, las áreas donde se concentran un mayor número, pero pequeños grupos se pueden observar en otros muchos lugares como en el lago glaciar Jökulsárlon o el islote que hay justo antes de arribar a la isla de Papey.





La isla Papey y el islote que albergaba la colonia

La isla Papey está frente a la población de Djúpivogur en la costa este de Islandia y alberga en verano una de las mayores colonias de frailecillo, tema que ya trate en un artículo anterior y, en mi otro blog (Fotografía de aves y otros seres vivos), están expuesta fotografías del pájaro en cuestión en pleno vuelo y en reposo, pensativo y reflexivo. Para acceder a Papey contraté una visita con Papeyjarferdir en Djúpivogur y, como comentaba en la introducción, antes de llegar a la isla, hay un pequeño islote y allí estaba la colonia de foca moteada. El barco se aproximó mucho y lo recorrió muy despacio, de tal manera que los visitantes pudimos observarlas con toda tranquilidad y, como es preceptivo, disparar un montón de fotos.





La cabeza de la foca moteada y sus patrones de color y manchas

Tanto se acercó el barco al islote que de algunos ejemplares de foca pude tomar incluso primeros planos y en ellos se pueden observar muy claramente dos características distintivas, en su también característica cabeza grande y redondeada: los orificios nasales en forma de V, y el canal auricular detrás del ojo, que es relativamente grande en esta especie.

En los ejemplares del islote, como se muestra en las fotografías, se reconoce la diversidad de pelajes en cuanto a color y moteados. Se distinguen, a grandes rasgos, dos diferentes patrones: unos ejemplares son blancos o gris claro con manchas negras y otros, con manchas blancas o claras, son gris oscuro, o casi negro, o pardo-amarillento. Pero entre estas coloraciones existen tonos intermedios, de tal manera que existe una gran variabilidad individual en el color del pelaje y en las manchas, y, en estas últimas, también en la forma y distribución. Y a esta variabilidad se suman las diferencias entre las distintas subespecies que se distribuyen en áreas geográficas diferentes. Todas en común tienen que la región abdominal es de color claro, pero el patrón de color y manchas es único para cada individuo, algo así como la huella dactilar del Homo sapiens sapiens.




Adultos, juveniles y crías

Es de suponer que habían ejemplares macho y hembra; son difíciles de distinguir a simple vista y menos aún por un aficionado no adiestrado -como es mi caso-, entre otras cosas porque no hay diferencias en el color del pelaje u otra característica morfológica evidente. Sí es cierto, que los machos adultos son de mayor tamaño (1,4 y 1,9 metros) que las hembras (1,2 y 1,7 metros), y que estas tienen una vida más longeva (unos 40 años) que los machos (unos 10 años menos), pero estas características realmente ayudan poco a la determinación del sexo y, más aún, mediante una simple observación, tanto en vivo como después en el ordenador.




Habían ejemplares jóvenes de menor tamaño y también algún ejemplar muy pequeño. Probablemente, estos últimos, habrían nacido a principios de verano, como suele ser común en esta especies en las zonas subárticas y, si eso es así, habrían sido concebidas el año anterior -el periodo de gestación es de unos once meses- tras un cortejo y apareamiento bajo el agua de los adultos. Estas crías nacen con unos 10 kilos y se consideran precoces porque son capaces de nadar, nada más ver la luz, aunque la madre las protegerá y amamantará durante tres o cuatro meses, después, y con el doble de peso, se buscarán la vida. Primero se alimentarán fundamentalmente de crustáceos y después también de peces y moluscos y, siempre, en grandes cantidades, tanto para cubrir las funciones biológicas, como para combatir las leyes de la termodinámica y no morir en el intento ¡Homérico!




Para terminar

Finalmente, el barco continuó rumbo a Papey donde arribamos en muy poco tiempo y, allí, el espectáculo que nos reservaba la naturaleza, una vez más, era increíble. Miles de frailecillos volando en todas direcciones, algunos capuzándose para pescar, otros nadando o posados tranquilamente sobre las aguas y, también, una multitud en los acantilados oteando el horizonte. Pero, además, habían otras especies de aves marinas, como alcatraz atlántico, arao o gaviota tridáctila, que completaban el escenario Pero esa es otra historia que en parte ya les he contado, aunque me quedan detalles por exponer que conocerán si tienen a bien pasarse por aquí.

Saludos flamencos,

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6 comentarios:

  1. gracias amigo, Benjamín, por esta serie de fotografías de este bello animal marino,,,saludos.-

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  2. Saludos amigo Lobo, como siempre muy contento de que pases por aquí. Me alegra que te haya gustado.
    Saludos flamencos,

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  3. Se parece a mi perrita xD

    se agradece :P

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    Respuestas
    1. Segur que también tiene esa expresión de ternura.
      Saludos flamencos,

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  4. Una clase Magistral!!!

    Tiernas según se las mire, porque la sonrisa que dibujan a veces puede ser aterradora.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Imagino que si se sienten amenazadas -particularmente a sus crías- pueden perder toda esa aparente ternura y, como dices, ser aterradoras. Aquel día se mostraron muy pacíficas y, salvo alguna que mostró cierta curiosidad, nos ignoraron completamente.
      Saludos flamencos,

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