La Reserva Natural Abuko, un lugar ideal para comenzar el viaje de naturaleza por Gambia. The Gambia Experience.

Martín pescador malaquita.

La Reserva Natural Abuko es un pequeño espacio protegido de menos de dos kilómetros cuadrados pero que encierra un esplendido ejemplo de bosque ribereño tropical, conocido como bosque de galería (gallery forest), así como una impresionante biodiversidad tanto de especies vegetales como animales, destacando la avifauna. Está localizada a sólo media hora al sur de la capital Banjul, junto al pueblo de Lamin y en el margen oeste del estuario del río Gambia. Es uno de los primero lugares que se suelen visitar cuando se va a Gambia, lo cual es muy acertado porque es una antesala muy adecuada para iniciar un viaje de naturaleza por ese pequeño pero extraordinario país. La Reserva Natural Abuko es, efectivamente, el lugar perfecto para iniciar “The Gambia Experience”.

Y así fue, cuando allí estuve, en un viaje de bien avenidos pajareros (observadores de aves o “birdwatchers”), organizado por SEO/BirdLife (Gambia, de la costa a Janjanbureh, 16-27 de julio de 2016), liderado por el brillante ornitólogo Manú Santa Cruz, y conducido por el magnifico guía local Pa Musa Jatta (Turaco Birding) y sus dos excelentes colaboradores.




Jazz africano para el recorrido por la Reserva Natural Abuko

Para el primer día de turismo de naturaleza por Gambia parece muy oportuno escuchar al grupo Kora Jazz Trio, formado por el guineano Djeli Moussa Diawara (Kora) y los senegaleses Moussa Sissokho (percusión) y Abdoulaye Diabaté (piano). La Kora es un tipo de arpa africana cuyas cuerdas se tocan con los pulgares enfrentados y tiene un sonido similar a una guitarra o a un laúd. Del canal Alexander Rostokin en YouTube.



La Reserva Natural y su biodiversidad

La Reserva Natual Abuko, que se estableció en 1968, tiene forma rectangular y está atravesada a lo largo por el arroyo Lamin que fluye hacia el este formando una serie de pequeños estanques, el mayor de los cuales es conocido como “Bambu Pool”. Estas aguas finalmente drenan al estuario del río Gambia. Sin embargo, debido a la larga sequía y a la utilización del agua para la agricultura, la corriente de agua no ha emergido completamente desde hace algunos años, pero discurre por el subsuelo y mantiene inundados los estanques.



La vegetación está compuesta por unas 115 especies, y la comunidad de mayor interés es la franja de bosque denso ribereño de hoja perenne que bordea el arroyo, y que es conocida como bosque de galería (gallery forest). El bosque cubre un tercio del área de la Reserva, siendo las especies más características Elaeis guineensis, Khaya senegalensis, Erytrophleum guineense, Chlorophora y Anthocleista. Abundan las lianas y en las zonas más abiertas del bosque se desarrolla un sotobosque denso sofocado por la trepadora Saba senegalensis. En las áreas más alejadas del arrollo el bosque deja paso a la sabana abierta, a la “sabana guineana”.



Este lugar es muy indicado para los pajareros ya que se han identificado más de 300 especies, aunque el número varía con la estación del año. En la época en la que el número de aves es mayor es la estación seca, que se corresponde con el invierno en Europa, y junto a las especies nativas y sedentarias se encuentran las migradoras del Paleártico. En julio-agosto, por tanto, el número de especies que se pueden observar es menor pero eso sí, la gran mayoría son nativas y no se encuentran en Europa. Así que fue toda una novedad para nosotros, los pajareros españoles.

En la Reserva además se han identificado más de 50 especies de mamíferos, entre las que se encuentran algunas especies de primates: Ceropiteco verde o mono verde (Chlorocebus pygerythrus), colobo rojo occidental (Colobus badius), el mono patas (Erythrocebus patas), y el mono vervet (Cercopithecus aethiops). Entre otras especies de mamíferos se encuentran bosbock, antílope, ardilla, puercoespin, civeta africana, mangosta y gálago. Los reptiles están bien representados con el cocodrilo del Nilo, cocodrilo enano, varano del Nilo, y algunas especies de serpientes tales como cobra escupidora, pitón roca, víbora bufadora y mamba verde, que, afortunadamente, no se dejan ver. También, y como es de suponer, en la Reservan habitan numerosas especies de insectos destacando, por su atractivo, unas 70 especies de mariposas.

Colobo rojo.


El paseo por la Reserva Natural

La puerta de entrada a la Reserva se encuentra en la esquina sureste, junto a la carretera Brikama. La reserva se visita siguiendo un sendero, cuyo recorrido tranquilamente se puede hacer en unas dos horas, aunque puede llevar más tiempo dependiendo del que se empleé en la observación de aves (pajarear o “birdwatching”), o de los distintos espectáculos naturales que allí se encuentran.

Ya desde la entrada se penetra en el bosque de galería con altos árboles, y al otro lado de un pequeño puente se encuentra el primer estanque. Junto al sendero, y a lo largo de todo el recorrido, hay algunos termiteros que -como es normal, a los que estábamos por vez primera en el África subsahariana- nos resultaron impresionantes; durante el viaje por el interior de Gambia veríamos muchos más y de mayores dimensiones.



Toco blanquinegro.


Después el sendero conduce a la Estación de Campo de Darwin. Aquí, nos recibió un toco blanquinegro sobre la rama de un árbol; el ejemplar fue muy considerado y se dejó fotografiar durante largo tiempo.

Junto a la Estación se encuentra el estanque más grande de la Reserva, Bambu Pool, que es un punto obligado para la observación de aves, y en el que también se puede avistar al cocodrilo del Nilo y al cocodrilo enano. Obviamente, efectuamos una larga parada en la que identificamos muchas especies nuevas para muchos de nosotros, como tórtola engañosa, cucal senegalés, martín pescador malaquita, martín pescador pio, alción pechiazul, bubul naranjero, suimaga pechiescarlata, bubú coronigualdo, amaranta senegalesa, etc. Había también un pequeño grupo de avemartillo -ese singular pájaro que hace unos tremendos nidos-; una pareja nos obsequió con una presunta “falsa cópula” … ►. También vimos a una especie que nos era muy familiar: la garcilla cangrejera.



Avemartillo.

Martín pescador malaquita.

Cucal senegalés.

Garcilla cangrejera.


Al parecer, este estanque durante la estación seca (marzo y abril) es el único lugar en kilómetros a la redonda que tiene agua dulce por lo que se concentran un gran número de especies de aves, destacando las de mayor tamaño como espátulas, cigüeñas, águilas e incluso pelícanos.

Desde este punto el sendero continúa hacia el oeste a través del bosque de galería en el que se pueden observar especies tan emblemáticas de estos ambientes como vinago waalia, cuclillo Didric, turaco de Guinea, o turaco gris, … etc.

Turaco de Gunea.

Turaco gris.

El sendero conduce al “Orfanato de Animales” que se estableció en 1997, originalmente como un refugio para los animales que habían quedado huérfanos, heridos o mantenidos ilegalmente como mascotas. En un principio proporcionó refugio a leones de Gambia, así como a chimpances confiscados que más tarde fueron liberados en el Parque Nacional del Río Gambia. A estos últimos los veríamos días más tarde cuando visitamos ese lugar.

Cuando estuvimos en el Orfanato había muchos ejemplares de hiena manchada (posiblemente nacieron en cautiverio), algunos ejemplares de buitre dorsiblanco y de babuino de Guinea que parecían estar en recuperación. También, y posiblemente porque se les suministra alimento, había asociada una colonia de alimoches. En esta lugar hay una pequeña cafetería que sirve bebidas frías y no mucho más, pero, aún así, se agradeció enormemente.

Buitre dorsiblanco.

Babuino de Guinea.

Alimoche sombrío.

Más allá del Orfanato, en la zona más al este, el sendero discurre por el bosque que gradualmente se aclara para encontramos caminando por la sabana de Guinea con árboles, matorrales y áreas abiertas. El camino es circular y regresa al Orfanato y nuevamente al bosque de galería para terminar en la puerta de entrada que es también la de salida. Ya cerca de aquí, vimos a un grupo de tejedores comunes dándose un animado baño en un pequeño charco en el interior del denso sotobosque; fue una agradable despedida la que la Reserva Natural de Abuko finalmente nos ofreció.

Carraca picogorda.

Abejaruco chico.

Tejedor común, macho y hembra.

Cocina tradicional gambiana para el almuerzo y ¿Cómo no? Más pajareo

Para el almuerzo Mussa (el guía) había contratado en un establecimiento genuínamente gambiano. Este estaba junto a un caño bordeado por manglares que drena agua al estuario del río Gambia. Habían pequeños cayucos para pasear a turistas, aunque, sin embargo, a lo largo de todo ese día a los únicos turistas que vimos fueron a “nosotros mismos”, y, así fue también, a lo largo de prácticamente todo el viaje.


El almuerzo consistió en arroz (de un grano pequeño) y patatas fritas, para acompañar a dos preparaciones, una de pollo y otra de langostinos. Los langostinos (camarones) me sorprendieron muy gratamente, de hecho yo diría que fue el plato que más me gustó de todo los que tome durante el viaje. Las colas de langostino debían estar primero fritas y después incorporadas a una salsa con abundante cebolla y condimentada muy sutilmente. ¡Ah! Y todo ello con un par de cervezas frías de la marca nacional JulBrew en cuya etiqueta aparece un alción senegalés; al igual que durante todo el viaje, fue el mejor reconstituyente que podíamos tomar.

En un árbol, junto al establecimiento, había una colonia de tejedores comunes que habían construido un montón de nido que colgaban de las ramas. Algunos ejemplares estaban, o bien en faena con un nuevo nido, o repasando los existentes. Y, mientras comíamos, algunos interrumpimos momentáneamente el almuerzo para fotografiar a una garza dimorfa que estaba buscando presas por la orilla del caño aprovechando la baja mar.

Tejedor común.

Garceta dimorfa.

Después del almuerzo, y de una amena sobremesa, dimos un paseo a través de los arrozales de Lamin. Este es un lugar en el que en pequeñas parcelas, además de arroz, hay diversos cultivos; es muy interesante no sólo para pajarear sino, también, para observar la forma de vida de los gambianos en las áreas rurales. Pero esa es otra historia que intentaré contar más adelante, y que conocerán si tienen a bien pasarse por aquí.

En aquella jornada de intenso pajareo el grupo registro unas 80 especies observadas, siendo la mayor parte de ellas nuevas para aquellos que ese día fue nuestra primera “Gambia Experience”. ¡Homérico!

Saludos flamencos,


Comentarios

  1. Bonito viaje.
    Se aprecia en lo que escribes que lo disfrutaste mucho.
    Un saludo.

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    1. Así es Lagarto, y según cumplo años más lo disfruto y más necesito conocer otros lugares.

      Saludos flamencos,

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  2. Yo también disfruto mucho con tu selección de jazz y ahora con mi primer nieto.
    Tu amigo Pagurta.
    Saludos marismeños.

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    1. Enhorabuena amigo Salvador. Jubilado y con nieto, ya sabes a disfrutar plenamente del momento.

      Saludos flamencos,

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