Ecoturismo y pajareo entre gallopinto y gallopinto en la Estación Biológica las Cruces y Jardín Botánico Wilson (Costa Rica).

Colibrí chispita (Scintillant Hummingbird)

La Estación Biológica las Cruces y Jardín Botánico Wilson, se localiza en la zona sur de Costa Rica, y es una de las tres estaciones biológicas, ubicadas en diferentes ecozonas, que la Organización para Estudios Tropicales (OET) administra en Costa Rica. Aunque están fundamentalmente dirigidas a la investigación científica y educación de los ecosistemas tropicales, se aceptan a un numero restringido de turistas, o mejor dicho de ecoturistas, por lo general relacionado con la observación de pájaros (birdwatching, o mucho mejor pajarear). Y eso fue lo que allí me llevó, a ese paraíso de la biodiversidad en el que, además, la temperatura ambiente es muy agradable.

Estuve en Costa Rica pajareando con el viaje organizado por SEO/BirdLife (4-21 de Abril de 2017), conducido por los magníficos guías Pablo de la Nava (SEO/BirdLife) y Dionisio “Nito” Paniagua (Surco Tours, Costa Rica), una compañía excelente de pajareras y pajareros, y Giovani Montero, el muy profesional conductor de la buseta. Y esta Estación Biológica y sus alrededores, muy acertadamente, fue uno de los lugares que visitamos durante un par de días.

Rain Forest por Caribbean Jazz Project

En esta ocasión he seleccionado para este paseo virtual por los jardines y el bosque premontano tropical el tema Rain Forest (Dave Samuels) del grupo de Jazz-Latino Caribbean Jazz Project, que forma parte del album New Horizons (2000), y cuyos músicos son: Dave Samuels (vibráfono y marimba), Dave Valentin (flauta y silbatos), Steve Khan (guitarra y guiro), John Benitez (bajo), Richie Flores (congas, bongos y percusión), Robert Vilera (timbales, chekere y percusión). Del canal Cesar Flores de YouTube.


Sobre la OET y las Estaciones Biológicas

La Organización para Estudios Tropicales (OET) es una sociedad sin ánimo de lucro, formada por unas 65 universidades, colegios y centros de investigación de todo el mundo. Fue fundada en 1963 e impulsada por científicos de Estados Unidos y de la Universidad de Costa Rica con el objeto de promover la educación, la investigación y el uso responsable de los recursos naturales en los trópicos. Para desarrollar su actividad disponen en Costa Rica de tres Estacione Biológicas:

- La Selva, que se encuentra en la vertiente norte del Caribe, y en la que destaca los bosques húmedos de tierras bajas.

- Palo Verde, ubicada al noroeste en las tierras bajas del Pacífico, en el que están bien representados el bosque seco, pantanos de agua dulce, y extensos humedales.

- Las Cruces y Jardín Botánico Wilson, situado en la ladera sur del Pacífico en el que se encuentra el bosque húmedo premontano, así como extensas colecciones de plantas, entre las que destacan las palmas y bromelias, y especies en peligro de extinción.


En este viaje estuvimos en las Cruces (objeto de este artículo), y en la Selva (un próximo artículo). Palo Verde habrá que visitarlo en un futuro viaje que esperemos sea antes que después.

Sobre la Estación Biológica las Cruces y Jardín Botánico Wilson

Las Cruces se encuentran en la zona sur de Costa Rica, a unos 300 km de San José y a menos de 6 km de San Vito de Toto Brus en la provincia de Puntarenas. Forma parte del Parque Nacional La Amistad, y dentro del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) de Costa Rica está en el Área de Conservación Amistad Pacífico. SINAC cubre todo el territorio, y tiene como finalidad planificar y ejecutar procesos dirigidos a lograr la sostenibilidad en el manejo de los recursos naturales del país.


Esta Estación protege más de 300 ha de hábitat de bosque húmedo premontano, de las que unas 200 ha son de bosque primario (primigenio o virgen, que ha permanecido intacto, no habiendo sido nunca alterado por el ser humano). La topografía es accidentada, variando la elevación entre los 1000 y 1400 m del nivel del mar. La zona registra unas precipitaciones de 4000 mm de lluvia al año, aunque está sometida a una estación seca que se extiende desde enero a marzo, y son septiembre y octubre los meses más lluviosos. Y la temperatura ambiente varía a lo largo del día entre los 13 y 26ºC, siendo, por tanto, agradable para pajarear durante el día, y refrescante durante la noche para un descanso reparador o, como se suele decir para “dormir a pierna suelta”.


Las Cruces fue fundado en el año 1963 por el matrimonio norteamericano Robert y Catherine Wilson, fundamentalmente como un jardín botánico, vivero y como finca experimental. Y fue adquirida por la OET en 1973 para que formara parte de la Estación Biológica Las Cruces. En honor de sus fundadores y promotores lo denominaron Jardín Botánico Wilson.

El jardín dispone de una amplia variedad de especies de plantas del trópico y subtrópico, que es representativa tanto de familias exóticas procedentes de todo el mundo (el 60% de las especies) como de Costa Rica (el 40%), albergando también algunas especies en peligro de extinción. En sus 10 ha el jardín alberga especies de unas 200 familias, siendo las colecciones mejor representadas las de palmas, aráceas, bromelias, helechos, zingibaráceas, heliconias y marantas. Para visitar y acceder a todas las colecciones el jardín cuenta con un entramado de 5 km de senderos, entre los que se encuentran tres sendero autoguiados -Historia Natural, Árboles y Palmas-, donde parece imposible que el ecoturista se pierda por muy despistado que sea.


El ecoturismo en la Estación Biológica

La Estación Biológica, y al igual que las otras dos, está fundamentalmente dirigido a la investigación científica y educación de los ecosistemas tropicales, albergando a estudiantes e investigadores. Pero también admite a un número restringido de ecoturistas para los que cuenta con 12 habitaciones en ocupación doble, triple o sencilla, que están bien dotadas y con unas vistas espectaculares a los jardines. Las habitaciones, curiosamente, no se identifican con un número, sino con el nombre de una planta, la cual, además, está plantada cerca de la puerta de entrada de cada habitación; más didáctico imposible.



Obviamente, los estímulos y sensaciones del lugar son múltiples y grandiosos: La diversidad de colores con los que se decoran flores, mariposas y pájaros, que destacan sobre los mil tonos del verde de la exuberante vegetación; los sonidos polifónicos de las aves, unos cortos y rítmicos y otros resonando de forma aislada o a tropel; y los olores y fragancias de plantas y flores que todo lo inundan. Pero, también, en determinados momentos el tremendo sonido de las chicharras que durante las primeras audiciones sorprende y acapara toda nuestra atención.

Aunque en Murcia creíamos tener las chicharras más escandalosas del mundo -exagerando un poco, claro está- quedé perplejo al oír a las chicharras que allí habitan, porque, aún sin realizar ninguna medición con el aparato adecuado, puedo certificar que las superan con creces en decibelios ¡Otro mito que se me ha caído!


El sonido de las chicharras es producido por órganos situados en la base del abdomen llamados timbales. Los machos poseen además una cavidad corporal más grande que las hembras lo que contribuye a amplificar el sonido. Al parecer los machos de algunas especies muestran el comportamiento de cantar en coros sincronizados mientras que otras cantan individualmente. Estas de aquí, desde luego, formaban un coro perfectamente armonizado, y de las 23 especies que en Costa Rica se han identificado, está debe ser de las de mayor tamaño con sus 4-5 cm de longitud.

La principal actividad para los ecoturistas -estén o no hospedados- son los paseos guiados tanto por los senderos del jardín como por el bosque, que deben ser contratados previamente. Están disponibles un montón de rutas preestablecidas, que aunque pueden cubrir todos los gustos también se pueden personalizar, de tal manera que el guía hace la planificación del paseo en función de los deseos del ecoturista. En nuestro caso, los paseos fueron tan personalizados - el objetivo fundamental del viaje era el pajareo- que hasta fueron conducidos por nuestros excelentes guías Nito y Pablo, e incluyeron un poco de todo, jardín y bosque, incluso paseos nocturnos; ¡Ah! Y el comedor que es un magnifico observatorio.




El intenso pajareo entre las ingestas diarias de gallopinto

En las Cruces y áreas cercanas hay una gran diversidad de aves, unas 410 especies que suponen casi la mitad de las especies registradas en Costa Rica. Se pueden observar especies residentes y migratorias, y comunes en diferentes ambientes como bosque, zonas abiertas y lagunas. Sólo en el Jardín Wilson es posible observar unas 250 especies durante todo el año.

Los dos días que allí estuvimos el pajareo comenzaba antes del desayuno, que tenía lugar a las 6:30 h. Nos reuníamos sobre las 5:00 h en la terraza que está a la espalda del comedor para pajarear allí mismo. El lugar está en alto y tiene una vista impresionante, además hay un pequeño comedero con bananas para atraer pájaros. A este acudían distintas especies de tangaras (azuleja, palmera, costarricense, goliplateada, cabecidorada …), mielero verde y patirrojo, chingolo común, mirlo pardo y gorgiblanco, eufonia piquigrueso, etc.


Eufonia piquigrueso (Thick-billed Euphonia)

Tangara goliplateada (Silver-throated Tanager)

En el centro de esta terraza hay un árbol de Callistemon con flores y frutos que también atraía pajaricos, como el titiriji comú y colibríes. Aunque estos últimos se concentraban fundamentalmente en unas plantas con flores situadas a los pies de la terraza; especialmente el colibrí piquilargo que degustaba las flores de Pyrostegia coccinea.

Titiriji común (Common Tody-Flycatche)

Colibrí picolargo (Long-billed Starthroat)

En los árboles más cercanos que rodean la terraza, aunque también en los alejados, pudimos observar una gran variedad de especies: gabilán chapulinero, alcón pechirrufo, tucan pechigualdo, trepadores, bienteveo grande, mosquero cabecigrís y cejiblanco ...

Desde el comedor, y mientras desayunábamos o almorzábamos, seguíamos pajareando más si te sentabas en el exterior. El elegante vuelo del elanio tijereta, por ejemplo, nos sorprendió en más de una ocasión interrumpiendo la omnipresente ingesta de gallopinto (arroz con frijoles, muy rico por cierto), y otros alimentos muy saludables (verduras, frutas, carnes, pescado, huevos, etc.) que sí variaban según se tratara de desayuno, almuerzo o cena. Durante la cena no se pajareaba porque ya el Sol se había puesto, pero la naturaleza nos seguía sorprendiendo: acudía un escarabajo negro, que personalmente no me molestaba, pero dado su tamaño había que andar con cuidado para no confundirlo con un frijol del gallopinto.

Después del desayuno emprendíamos paseos pajareros por el jardín y por el bosque de la Estación, en los que se avistaron multitud de especies como chachalaca cabecigris, trogón collarejo y violáceo, momoto coroniazul, varias especies de loros (aratinga de Finsch, periquito barbinaranja, loro cabeciazul, …), tucan pico castaño, tucancillo piquianaranjado, cuco ardilla, carpintero nuquirrojo, trepador gorgianteado ...

Chachalaca cabecigrís (Gray-headed Chachalaca)

Tucán pechigualdo (Yellow-throated Toucan)

Tangara costarricense (Cherrie's Tanager)

Momoto capiazul (Blue-crowned Motmot)

Mirlo pardo (Clay-colored Thrush)

Aratinga de Finsch (Crinson-fronted Parakeet)

Cuco ardilla común (Squirrel Cuckoo)

En el entorno de las Cruces visitamos una laguna muy cerca de San Vito, en la que pudimos observar especies típica de ese ambiente, como calamoncillo americano, jacana, garceta grande, garcilla verde, ibis blanco, águila pescadora, y otras especies en las zonas adyacentes como el cacique crestado y sus característicos nidos periformes colgando de las ramas de un enorme árbol, o el singular garrapatero aní.

Cacique crestado (Crested Oropendola)

Garrapatero aní (Smooth-billed Ani)

También estuvimos en el bosque del Tolomuco que se encuentra en el corazón de las montañas Talamaca, y dispone de senderos muy bien mantenidos y apropiados para la observación de aves durante el paseo. Aunque nada más llegar al lugar, en el área de recepción, hay un jardín muy coqueto donde se pueden observar colibríes libando en las flores, como el inquieto colibrí chispita; y un comedero de pájaros donde entre otras muchas especies (tangaras, eufonias ...) acudió el singular cabezón cabecirrojo macho y hembra ¡Sublime!

Cabezón cabecirrojo (Red-headed Barbet)

En fin amig@s ¡Pura vida! Saludos flamencos,


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